
La crisis de Crimea de 2014 fue una crisis diplomática internacional que se dió en Ucrania tras el fin del gobierno de Víctor Yanukóvich producto de las protestas del Euromaidán. Estas protestas, realizadas principalmente en la zona noroccidental del país para apoyar el acercamiento de Ucrania hacia la Unión Europea fueron rechazadas por comunidades de la zona suroriental del país.
Tras el derrocamiento de Yanukóvich el 22 de febrero de 2014, grupos prorrusos se manifestaron en contra del nuevo gobierno en Kiev y proclamaron sus anhelos de estrechar sus vínculos (o inclusive reintegrarse) con la Federación de Rusia. Estas protestas se concentraron en la Península de Crimea y algunos en la zona fronteriza entre Rusia y Ucrania. Varios, gobiernos regionales propusieron referendos separatistas y se produjeron una serie de revueltas militares, incluyendo tanto tropas locales como tropas rusas.

El 6 de marzo de 2014, las autoridades de la República Autónoma de Crimea anunciaron la convocatoria a un referéndum el 16 de marzo siguiente para reintegrarse formalmente a Rusia.

El día 11 de marzo, Crimea y la ciudad de Sebastopol declararon su independencia de Ucrania, previo restablecimiento de la constitución de 1992, ley fundamental que consideraba a la república como un territorio soberano con una ciudadanía y una policía propias, que delega voluntariamente competencias a Ucrania y tiene derecho a tomar sus propias decisiones y fija sus relaciones con Kiev con base en un tratado mutuo, proclamando la República de Crimea,r sólo por Rusia. El 18 de marzo, los líderes de la República de Crimea, Serguéi Aksiónov y Vladímir Konstantínov, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el alcalde de Sebastopol, Anatolia Chali, firmaron el tratado de adhesión de dos nuevos territorios federales a Rusia.
