La guerra comercial entre Estados Unidos y China.

La guerra comercial con China ha estado arrastrando lentamente la actividad económica mundial a la desaceleración y quizás, apuntan muchos analistas, a una recesión.

La guerra comercial con China está arrastrando lentamente la actividad económica mundial a la desaceleración y quizás, apuntan muchos analistas, a una recesión.

Xi Jinping ha estado lidiando con el enfriamiento de la economía en su país y hay analistas que creen que estaba bajo presión para alcanzar algún tipo de acuerdo que termine con los problemas de los fabricantes chinos.

Por su parte Trump, previo a las elecciones de 2020, muchos analistas especulan que si el presidente norteamericano desea reelegirse el próximo año, entonces buscará una solución para llegar a un acuerdo con China y así evitar que la economía estadounidense le toque la mayor parte del daño.

Los aranceles han afectado mucho a la fabricación de carros de EE.UU.

Los estados de Michigan, Pensilvania y Wisconsin han sido los mayores afectados, ya que sus economías dependen tanto de la agricultura y principalmente de la fabricación de autos.

China también prohibió la importación de carne de cerdo estadounidense.

«Aunque la economía de Estados Unidos está débil, el riesgo de recesión» que podría poner en peligro a Trump «sigue siendo bajo en este momento», dice Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM.

Washington quiere que Pekín cambie la forma como la economía china ha crecido durante las últimas cuatro décadas, elimine los subsidios a las empresas estatales y abra más su mercado interior. Pero ya Pekín ha dicho públicamente que no se va a doblegar en cuestiones de principio ni va a ceder ante la presión de EE.UU.

Mientras el mundo observa el deterioro de los indicadores macroeconómicos, la naturaleza duradera de la disputa mantiene también la incertidumbre política en niveles elevados.

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